Què hace la mayorìa de la gente un sàbado a la noche?; A ver... salir a cenar afuera, juntarse con amigos en alguna casa. Ir a tomar algo por ahì. Pero como yo no soy de "la mayorìa" me alquilè una pelicula, como todos los sàbados. Ahora que lo pienso lo pasè re bien; primero, temprano, tipo 20 hs. estaba aburrida, y me puse a escuchar un Cd del Flaco Pailos, lo conocen?, es un cordobès que cuenta cuentos. Me reia sola en el patio con el mate al lado escuchandolo a èste. Despues llegò mi vieja, y como no le gusta reir a èsta se enganchò, asi que era pura joda el patio de mi casa. Tenìa para ver "Todo sobre las mujeres", la viste?, es buenisima!!!... tambièn nos matamos (no peleando) de la risa. Es buena, mirala. 1.15 hs ya no habìa màs nada para hacer y le digo a mi vieja.."ese libro que terminaste vos es bueno?".... "buenisimo, no sabès, no podès parar de leerlo, y te cagas (eso dijo) de la risa". Listo. Me acostè y me puse a leer el libro. Nunca me pasò de no poder dejar de leer hasta que los ojos no me dèn mas, y eso fue hasta las 3.30 de la mañana, faltandome solo 10 hojas para terminarlo. Y no es que yo sea una maquina de leer e interpretar, sinò que el libro tiene solo 160 pag y letras grandes, y no podès dejar de leerlo. El libro se llama "Tuya" y es de Claudia Piñero. No saben lo que me rei!!, es buenisimo, pero BUENISIMO. Juro que te lo querès comer!, y encima, es lo màs impredecible que leì en mi vida. Esto encontrè: Inés, madre de una hija adolescente, Lali, y esposa de Ernesto, descubre que su marido le es infiel al encontrar en su maletín “un corazón dibujado con rouge, cruzado por un te quiero, y firmado: Tuya”. Y agrega: “Una reverenda grasada, pero la verdad es que en ese momento me dolió. Estuve a punto de ir ahí mismo y refregarle el papel en la cara y decirle: ¡pedazo de hijo de puta, ¿qué es esto?!”, pero elige fingir. Inés levanta el tubo del teléfono de la cocina y escucha que una mujer le dice a Ernesto: “si no venís ahora mismo no respondo de mí”. Ernesto inventa una excusa: se cayó el sistema en la oficina, y sale al encuentro de Tuya. Ella decide seguir a su marido en su auto hasta los lagos de Palermo, donde observa una escena entre Ernesto y su amante, Alicia, su secretaria. La mujer intenta besarlo, él la rechaza, ella insiste y finalmente Ernesto la empuja “con tanta mala suerte que fue a dar justo con la cabeza en un tronco que había en el piso, y se quedó seca”.
No es que se haya contado de más: así comienza esta novela policial de Claudia Piñeiro y desde la primera página es imposible abandonar su lectura. El narrador cambia de capítulo a capítulo, entre la propia Inés, informes forenses y las llamadas telefónicas de su hija, Lali, embarazada de algunos meses sin que sus padres lleguen a notarlo (Inés, para quedarse a solas con su marido, provoca a su hija diciéndole que está gorda y afloje con las comidas, logrando que Lali se encierre en su habitación llorando). A lo largo de la novela, Inés no deja de recordar las enseñanzas de su madre, una mujer marcada por el abandono de su marido. Pero si Inés creía que el triángulo se completaba con Alicia (la secretaria muerta en el accidente), y se desvive inventando coartadas para desimplicar a su marido de esa muerte, luego va a descubrir que más bien se trata de un cuadrado. Aparece Charo, sobrina de Alicia, buscando “hacer justicia” y encontrar a su tía (cuyo cadáver permanece hundido en un lago de Palermo). El suspense se mantiene a medida que avanza la novela, casi como en una película de Hitchcock (la coartada principal de Inés consiste en decir a la policía que la noche de la desaparición de Tuya, Ernesto y ella vieron Psicosis por cable). Sin embargo, es un humor muy especial lo que hace que el relato sea tan atractivo para el lector. Inés va convirtiéndose poco a poco en una mujer al borde de un ataque de nervios, dispuesta a cualquier cosa con tal de no perder a su marido como le sucediera a su madre. La familia de Inés se desmorona día a día, y mientras ella hace lo imposible por seducir a su marido, éste se va de viaje un fin de semana a Brasil “por un congreso”.
Una vez que sienta que ya no puede hacer nada para salvar su matrimonio, su única aspiración consistirá en no ser una típica mujer que pase por la vida “sin pena ni gloria”. Entonces lleva a cabo su último plan, la venganza, que, como dice el proverbio chino, es un plato que se come frío.
Perdòn, se me hizo re largo este post, pero es que querìa compartirlo con ustedes.